Código: desconocido.
En ocasiones, cuando queremos estar solos, lo cierto es que sólo pretendemos crear el escenario ideal para que alguien nos encuentre; otras veces, cuando estamos solos sin quererlo, el que alguien dé con nosotros se convierte en una cuestión de urgencia. "¿Eres tú el desconocido que me va a salvar?", decían los jóvenes esbirriados de los libros de Douglas Coupland, e interrogaban a los transeuntes en busca de su "desconocido fundamental", aquel que les amaría ya en el primer golpe de vista, y que entraría en sus vidas sólo con la condición de cambiarlo todo.
Pudiera ser que bastas
e con hacer la lista de la compra, dejar a los niños en el colegio y coger el primer tren a la ciudad, para toparnos con el caballero con gabardina y sombrero años cuarenta; ese que, todos los viernes, nos invitará al cine y hará que nos olvidemos de la cena de esa noche, de la colecta benéfica de la iglesia, y del marido y los hijos que nos esperan en el hogar; una única función semanal que, antes o después, tendremos que cancelar, si no queremos de la representación devore al elenco. Quizá la única solución pase por huir, por perdernos entre los edificios cubiertos de carteles luminosos imposibles de traducir, donde nadie pueda reconocernos. Donde todo, a la fuerza, haya de partir de cero. Puede ser que allí conozcamos a la chica rubia y con curvas que acostumbra a sentarse sola en el bar del hotel a altas horas de la madrugada, y que nos invite a una noche de persecuciones bajo el fuego de metralletas láser y karaokes donde podamos cosechar el mayor de los bochornos, para luego ir juntos a la habitación, tumbarnos en la cama agotados, atrevernos a rozar con nuestra mano la piel de su pie, y sentir que no estamos solos. Sin embargo, se nos olvida algo importante: todos los viajes tienen fin.
Puede que sea en ese instante, en el momento último de la aventura, cuando debamos aferrarnos con fuerza a la última esperanza, asir el brazo de nuestro "desconocido fundamental" y tener fe en que todo saldrá bien, en que veremos el rayo verde cruzar el horizonte
y tendremos una vida llena de suerte, en la que nunca volveremos a sentirnos solos. ¿Y si no? Donnie Darko, ese niñato que llamaba puta a su madre para luego sumergirse en ensoñaciones de apocalipsis futuristas, recordó un día en el diván de su psiquiatrá cómo, cuando él era muy pequeño, la perrita de la familia se hizo un ovillo debajo del porche de la casa, y allí murió. Donnie lo recordó de pronto. Unos minutos antes, camino de la consulta del especialista, se había cruzado con aquella anciana loca y desgreñada, la que vivía en una casucha y de la que todo el mundo se reía; la vieja se le acercó, y en un susurro le dijo: "todas las criaturas de este mundo mueren solas".
"Código desconocido" (Code inconnu: récit incomplet de divers voyages). FRA (2000). Dir.: Michel Haneke. Int.: Juliette Binoche, Thierry Nouvic, Josef Bierbichler.
"Generación X" (Generation X). Douglas Coupland. Punto de Lectura (2000).
"Breve encuentro" (Brief Enconunter). EEUU (1945). Dir.: David Lean. Int.: Noël Coward, David Lean, Anthony Havelock Allan.
"Lost in translation" (Lost in translation). EEUU (2003). Dir.: Sofia Coppola. Int.: Bill Murray, Scarlett Johansson, Giovanni Ribisi.
"El rayo verde" (Le rayon vert). FRA (1985). Dir.: Eric Rohmer. Int.: Marie Rivière, Amira Chemakhi, Sylvie Richez.
"Donnie Darko" (Donnie Darko). EEUU (2001). Dir.: Richard Kelly. Int.: Jake Gyllenhaal, Holmes Osborne, Magie Gyllenhaal.

7 Comments:
Tienes la inquietante habilidad de hacer que te recorra un escalofrío con la última línea de tus posts ("Después, nada", "Todas las criaturas mueren solas" etc...)y de transmitir una desesperanza tan cruda que dejas al personal abatido. Bien hecho.
¿Se acabo el cine y la muerte?
He dudado bastante si postearte, si estás disconforme mándame una señal...
Es auténticamente trágico lo que les pasó a Bob y Charlotte.
Despedirse para nunca más volverse a ver. Y arrepentirse durante toda una vida, supongo.
Es cierto lo de Bob y Charlotte. ¿Cómo habría sido su vida de haberla compartido juntos si Bob se hubiera quedado en Tokyo y ambos se hubieran marchado lejos?
En fín...no se qué nos frena y qué nos hace huir de las situaciones más maravillosas de nuestra vida.
¿Tenemos miedo a la felicidad?
joe!sin palabras me dejas!es la primera vez que leo tu blog, y ya me he enganchado...
gracias!por tus mails con informaciones de ciclos de películas...aunque no pueda ir me las apunto y las que no he visto, voy al videoclub a alquilairlas!en serio paco!que genial!un placer leerte...el 16 de septiembre habrá concierto coprolítico...sería un placer volver a verte!
todavía queda pero como haces muchas cosas...para que lo pongas en tu agenda!
besos!el mejor de los veranos...
Parece ser que, en cualquier caso, no quieres o no puedes estar solo. Da igual que prepares el escenario para que alguien te encuentre, da igual que se convierta en urgencia el hecho de que alguien te encuentre. La verdad es que todo da igual si no eres capaz de encontrarte a ti mismo, de preguntarte qué quieres. Que alguien te secuestre y te lleve al cine y dé un paseo contigo, aun a riesgo de perderse la cena en casa, de dejar de lado su apacible vida y la no menos apacible y pulcra lista de la compra en papel satinado, no sirve de nada si no entiendes que quien te invita y pasea contigo espera bastante más. Que alguien te acaricie, ya no el pie, sino todo el cuerpo, para quedar, después, rendido a tu lado, tampoco sirve de nada si no entiendes que quien te acaricia espera bastante más. La gente espera y a veces consigue lo que desea, fortuitamente o porque de verdad sabe traducir el texto más o menos desordenado que se le presenta. Si te pierdes en la traducción, si no entiendes el texto a pesar de que te faciliten la exégeis, a pesar de las claves y del dominio del código en que se cifra el mensaje, si te pierdes, es porque no prestas atención. O quizá te cansas, como en una partida de ajedrez que decides acabar antes de que haya empezado, porque crees que tu oponente va por delante de ti. No hay que tener fe en nada, no hay que aferrarse a un rayo verde (o naranja) que invita a creer que algo es duradero. La luz engaña. Sólo hay que esperar y traducir atentamente sintiendo cada palabra y su contenido.
Oye, encima de no renovar, resulta que la ficha de Breve Encuentro está mal. ¿Interpretés: Noel Coward y David Lean? no sabía que había una historia de amor gay en el intertexto.
A ver si nos dejas más muestras de tu talento, ya sea aqui o en ese fotolog anónimo que hay por ahí
Besotes
PD: ¿Qué es eso de que lo críticos no lloran?
para unas referencias de películas realmente interesantes que encuentro, esto lleva inactivo desde hace mucho!! esto murió?!
como decía un escritor, tiré el recorte porque nunca pensé que llegaría a citarlo... "la melancolía es la que me pide que escriba"
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